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PRÁCTICAS COMERCIALES

Alcance de los requisitos para calificar una práctica comercial como engañosa

Por Jesús Gómez Montero

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1.Hechos.

Las firmas italianas TRENTO SVILUPPO y CENTRALE ADRIÁTICA, pertenecientes al grupo de distribución COOP, realizaron una promoción de varios productos entre los cuales se encontraba un ordenador portátil- indicándose en el folleto publicitario la expresión ‘hasta 50% de descuento y muchas otras ofertas especiales’. Un consumidor acudió al establecimiento durante el periodo de validez de la oferta y cuando pidió información sobre el ordenador, se le indicó que el producto no estaba disponible. 

El consumidor demandó a TRENTO SVILUPPO y CENTRALE ADRIÁTICA por la realización de publicidad engañosa, alegando la infracción del Art. 6.1 de la Directiva 2005/29 sobre prácticas comerciales desleales. Este precepto declara engañosa una práctica cuando la información es falsa o puede inducir a error al consumidor medio y que, en cualquiera de ambos casos, le haga o pueda hacerle tomar una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado. 

Las diversas instancias dieron la razón al consumidor, por lo que las firmas demandadas recurrieron ante el Tribunal Supremo. El Alto Tribunal italiano tuvo dudas sobre el alcance de los requisitos para la aplicación del art. 6.1 de la Directiva 2005/29 de tal manera que preguntó al TJ sobre si tales requisitos eran acumulativos o, por el contrario, solamente bastaba para su aplicación la concurrencia del primero de ellos (información falsa o que induce a error). 

2. Pronunciamientos.

Los requisitos del Art. 6 de la Directiva 2005/29 son acumulativos y, por tanto, una práctica comercial resultará engañosa cuando tal práctica, por un lado, contenga información falsa o pueda inducir a error al consumidor medio y, por otro lado, pueda hacer que el consumidor tome una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado. Además, el concepto ‘decisión sobre una transacción’ incluye toda decisión relacionada directamente con la de adquirir o no un producto. 

3. Comentario.

La sentencia que comentamos trata de casos que realmente se producen con cierta asiduidad en el mundo comercial. Así, los anunciantes para atraer a los consumidores a sus establecimientos establecen lo que podemos denominar ‘ofertas vacías’ en donde se anuncian productos de nula o escasa disponibilidad y que actúan a modo de gancho o reclamo para que los consumidores acudan al establecimiento; de esta manera el primer objetivo de la publicidad -como es el de suscitar el interés del consumidor y la posibilidad de comprar el producto- queda cumplido. 

Esta sentencia tiene dos aspectos muy importantes. El primero de ellos se refiere a que el TJ señala claramente que los requisitos para calificar una práctica comercial como engañosa son acumulativos. De esta manera, no solamente será necesario que la alegación publicitaria sea falsa o induzca a error, sino que también será preciso que sobre la base de tal alegación, el consumidor tome una decisión sobre una transacción que, de otro modo, no hubiera tomado. Esto nos puede llevar, por ejemplo, a encontrar un apoyo legal a la permisibilidad de la denominada ‘exageración publicitaria’; en este caso, el consumidor –y a pesar de que en toda exageración hay una falta a la verdad- no varía su decisión al reconocer fácilmente la alegación publicitaria como exageración. 

El otro aspecto importante de la sentencia se refiere a la interpretación que realiza el TJ sobre el concepto referente a ‘decisión sobre una transacción’ que, a juicio del TJ, incluye los actos preparatorios de la eventual compra de un producto como, por ejemplo, puede ser el desplazamiento del consumidor al punto de venta o el hecho de entrar en éste. Es decir, el TJ señala que dicho concepto incluye no sólo la decisión de adquirir o no un producto, sino también todo aquello que presente un vínculo directo con ésta; en particular, la decisión de entrar en la tienda. De tales afirmaciones se deduce una cuestión francamente importante; a saber: no es necesario que el error del consumidor se produzca de manera real y efectiva, sino que basta con la posibilidad de inducir a error para que una práctica comercial sea catalogada como engañosa. 

(Fuente de la información: ANUARIO ELZABURU 2013, recopilatorio de comentarios de jurisprudencia europea en materia de Derecho de Propiedad Industrial e Intelectual que realiza Elzaburu).  

Documento citado: 

- Directiva 2005/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de mayo de 2005, relativa a las prácticas comerciales desleales de las empresas en sus relaciones con los consumidores en el mercado interior, EDL 2005/62340


ENGLISH VERSION  

Scope of the conditions for classifying a commercial practice as misleading. Judgment of the Court of Justice of 19 December 2013, Trento Sviluppo (C-281/12). 

1. Background.

The Italian companies Trento Sviluppo and Centrale Adriática, members of the COOP distribution group, launched a promotion of various products – one of which was a laptop computer – the corresponding advertising leaflet containing the phrase ‘reductions of up to 50% and many other special offers’. A consumer went to a store while the offer was valid, and when he inquired after the computer, he was told that the product in question was not available. 

The consumer filed a complaint against Trento Sviluppo and Centrale Adriática on grounds of misleading advertising, alleging infringement of Article 6.1 of Directive 2005/29 concerning unfair commercial practices. Under this provision, a practice is deemed to be misleading when the information provided is false or is likely to deceive the average consumer and when, in either case, it causes or is likely to cause the consumer to take a transactional decision that he would not have taken otherwise. 

The various lower courts found in favour of the consumer, prompting the defendant companies to appeal to the Italian Supreme Court. The Court had doubts regarding the scope of the conditions required for application of Article 6.1 of Directive 2005/29, so it asked the Court of Justice whether the said conditions were cumulative, or whether, on the other hand, only the first of the conditions (information that is false or likely to deceive) was sufficient for the provision to be deemed applicable. 

2. Findings.

The conditions in Article 6 of Directive 2005/29 are cumulative and, as such, a commercial practice is to be classified as misleading when that practice not only contains information that is false or likely to deceive the average consumer but is also likely to cause the consumer to take a transactional decision that he would not have taken otherwise. In addition, the concept of  ‘transactional decision’ covers any decision directly related to the decision whether or not to purchase a product. 

3. Remarks.

The judgment refers to cases that occur with a certain regularity in the business. To lure consumers to their stores, advertisers bait by advertising goods of scant or zero availability to attract consumers to the store. This achieves advertising's main goal, i.e., arousing consumer interest at the possibility of purchasing a product.

This judgment has two quite important aspects. The first is the fact that the Court of Justice clearly states that the conditions required to classify a commercial practice as misleading are cumulative. Consequently, not only will it be necessary for the advertising claim to be false or likely to deceive, the said claim will also have to cause the consumer to take a transactional decision that he would not have taken otherwise. This could, though, furnish legal support for what could, for example, be termed ‘advertising hype’, where, even though all hype entails some untruth, consumers do not change their decision, because they readily recognize the advertising claim as hype. 

Another important aspect of the judgment is the Court of Justice's interpretation of the concept of  ‘transactional decision’ which, according to the Court, includes acts preparatory to the purchase of a product, such as the consumer's trip to the shop or the act of entering the shop. In other words, the Court states that this concept encompasses not only the decision to purchase a product, but anything that is connected with doing so, in particular the decision to enter the shop. This leads to a very important conclusion, namely, that there is no need for a consumer to actually be misled in a real and effective manner; rather, just the possibility of giving rise to error suffices for a commercial practice to be classified as misleading. 


Lefebvre - EL Derecho no comparte necesariamente ni se responsabiliza de las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación

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